Pulsares (2026)

Pulsares es una obra para trompeta, saxofón tenor, vibráfono, contrabajo y batería, construida a partir de un riff de cuatro compases en 5/8. Presentado inicialmente por el contrabajo, este material actúa como núcleo generador de la pieza y establece una pulsación irregular, pero estable, sobre la cual se organizan las intervenciones del resto del ensamble. Las sonoridades iniciales evitan definir con claridad la tercera, manteniendo cierta ambigüedad entre distintas lecturas modales y armónicas.

El contrabajo y la batería sostienen el impulso rítmico, mientras la trompeta y el saxofón tenor fragmentan, prolongan y redistribuyen el material melódico. El vibráfono ocupa una posición intermedia: participa del movimiento rítmico, pero también amplía el campo armónico y conecta las distintas capas del conjunto. Aunque la formación remite al jazz, toda la obra se encuentra escrita y no contempla secciones de improvisación.

La estructura se desarrolla mediante sucesivas transformaciones del riff y de los materiales derivados de él. En la recapitulación, el comienzo retorna inicialmente de manera reconocible; sin embargo, a partir del compás 72 la repetición comienza a desviarse de su modelo. La rearmonización, las modificaciones en las líneas de los vientos y la creciente actividad del vibráfono convierten el retorno en una nueva trayectoria que conduce hacia el clímax final.

El título alude a esa pulsación que persiste, reaparece y se transforma, irradiando distintas configuraciones rítmicas, armónicas y tímbricas.